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Historia del FAL - I ASAMBLEA MUNDIAL FAL

Indice del artículo
Historia del FAL
I ASAMBLEA MUNDIAL FAL
I/II ASAMBLEA MUNDIAL FAL
III ASAMBLEA MUNDIAL
IV ASAMBLEA MUNDIAL
V FAL PORTO ALEGRE
VI FAL
VII FAL
VIII FAL
IX FAL
Todas las páginas

Fecha: Enero de 2001

Lugar: En el Marco del Foro Social Mundial de Porto Alegre 2001

Tema: Dificultades de la gestión pública municipal en un escenario de crecientes desigualdades sociales.


Resultado: Carta de Porto Alegre
Sensibilización de las autoridades locales, para que ocupasen un espacio político y asumiesen su papel a través de políticas públicas para la inclusión social, democratizadoras de riqueza y poder.


I FAL  CARTA DE PORTO ALEGRE

El camino de Seattle a Porto Alegre estuvo sembrado de protestas. No obstante, los diversos movimientos de resistencia y solidaridad, con su diversidad y pluralismo, crearon, desde el I Foro Social Mundial, las condiciones para pasar de la protesta a la propuesta y a partir de ahí, movilizar corazones y mentes construyendo una acción política efectiva a favor del desarrollo sostenible, de la democracia y de los derechos de ciudadanía, bases de un mundo más justo y solidario.

Gobernantes y representante de ciudades y regiones, reunidos en el I Foro de Autoridades Locales por la Inclusión Social, realizado en el marco del I Foro Social Mundial, ya habían generado propuestas. Construidas a partir de los graves problemas de exclusión social que la globalización neoliberal genera en el ámbito de las ciudades, esas propuestas se consolidaron en la “Carta de Porto Alegre”.
Ahora, en este II Foro de Autoridades Locales por la Inclusión Social, los centenares de autoridades locales aquí presentes refuerzan el papel de las ciudades como actores políticos en el nuevo escenario mundial, al mismo tiempo en que se posicionan propositivamente y favorecen la constitución de alternativas comprometidas con otro tipo de globalización.

Sin embargo, los efectos de la globalización afectan a los diversos países de forma diferenciada. Los países periféricos, por ejemplo, sin el desarrollo económico, la distribución de renta y la democratización de los países centrales, disponen de sociedades civiles, instituciones y Estados más débiles y vulnerables. Por ello, esa globalización – con la jerarquización, el dominio de los mercados financieros y las desigualdades que le son intrínsecas- amplía todavía más la debilidad de los Estados nacionales periféricos, dificultando el crecimiento económico sostenido, ampliando la  desigualdad en el interior de estos países y distanciándolos más aún de los países más desarrollados.

En este contexto, la lucha por la paz y contra la lógica belicista, se convierte en una responsabilidad de los que pretenden un orden global democrático y solidario. La reversión de esta lógica exige no solamente la reducción de los gastos militares y la reconversión de la industria bélica sino también una reforma democrática de las instituciones internacionales que amplíe el espacio del poder local, reconozca las demandas de los países más pobres y permita la participación efectiva de la sociedad civil global.

La privatización creciente del espacio público disminuye la capacidad de regulación y de prestación de servicios del Estado. Uno de sus resultados es una sociedad de violencia, que conduce a que, en muchas ciudades, el poder del crimen organizado se imponga sobre el orden democrático y sobre un Estado debilitado. Así, la paz propugnada por las ciudades no es solamente una paz que se realiza en el ámbito de las relaciones internacionales sino que debe tener consecuencias en las propias localidades.



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